Resumen de nuestro paso por Delhi

Despegando, y aterrizando en otro mundo

El vuelo Madrid-Delhi salía a las 7.00 am, con escala en Munich. Volamos con Lufhtansa. Bastante bien todo: comida de avión, pantalla con pelis, series, música. Lo normal en este tipo de vuelo. El vuelo duró unas 8 horas, así que aproveché para ver Good Bye Lenin, una de esas pelis que no sabes porqué tenías aún pendiente. Aterrizamos en Delhi a las 23.00 horas. Tras recoger las maletas, prioridad 1: conseguir rupias. Las cambiamos allí mismo. Por 1 euro nos dieron 78 rupias. Creemos que el cambio no fue malo, pero la rupia sube y baja todo el tiempo, así que durante las 3 semanas de viaje vimos cambios mejores, y otros peores. Lo mejor suele ser chequear varias casas de cambio y cambiar donde salga mejor.

Cuidado con los taxis

Habíamos contratado el pick up con el hotel Smyle Inn para no tener los típicos problemas que tienen los novatos al llegar a India por primera vez. Buen intento, pero el pick up no apareció. Intentamos hacernos con una sim india o encontrar una cabina de teléfonos para llamar. Imposible. En el aeropuerto no hay nada de eso. Al menos, no en la zona cero en la que nos encontrábamos.

Podíamos haber llamado desde el número español, pero decidimos lanzarnos a la aventura y simplemente coger un taxi hasta el hotel. Pero no cualquier taxi. Para evitar timos nos fuimos a la taquilla del Pre-paid taxi. Nos costó 510RS. Nos dieron un papel (el ticket) y por más que pregunté en qué taxi nos teníamos que montar, el borde de la taquilla pasó de darme explicaciones. Más tarde descubriríamos que se te asigna un número de taxi que tienes que buscar.

Con todo el agobio de las mochilas nos fuimos caminando hacia la zona de taxis. Entonces apareció un indio que nos dijo que le siguiésemos hasta su taxi. Nos cogió su parte del ticket y nos llevó hasta un taxi. Siempre te dan una copia para ti y otra para el taxista, que OJO sólo debes entregarle cuando te deje en tu destino. El tipo no paraba de hacernos preguntas sobre de dónde éramos y si era nuestra primera vez en India. Lo que fuese con tal de mantenernos distraídos.

Cuando metimos las maletas en el coche y nos sentamos dentro, me di cuenta: nos estaban timando. Ese coche no era un taxi del prepaid. Con las prisas no nos fijamos en más y nos creímos la mentira del supuesto taxista. Me llevé las manos a la cabeza mientras le contaba mi sensación a mis compis de viaje. El tipo que nos metió en el coche se fue y otro hombre conducía. Le expliqué bien adonde había que ir. Yo notaba que le daba un poco igual lo que le dijese. A los 10 minutos de camino el taxi se para y nos dicen que nos bajemos, que vamos a cambiar de coche. Muy turbio todo.

Nos montamos en otro coche, mucho más viejo, sucio y cutre, y cambiamos de conductor. Le pregunto que si sabe adonde vamos. Me dice que sí pero no le creo. El otro taxista no había mediado palabra con él. Le enseño el mapa y le digo que nada de juegos, que nos llevé al hotel, que nos están esperando. Yo no paro de fijarme en los carteles de la carretera a ver si consigo ver algo que tenga relación con el hotel. Obviamente no me suena nada de nada. De pronto llegamos a una calle cortada. El taxista dice que no puede ir hasta el hotel porque las calles de ese barrio están cortadas. Clásico intento de timo y uno de los más habituales. A veces también se inventan cosas tipo “Ese hotel se quemó hace una semana, pero no te preocupes porque yo conozco otro mucho mejor.” Esto lo hacen para intentar llevarte a un hotel en el que se llevarán una buena comisión. Como ya nos lo sabíamos le dije que tenía el número del hotel y que me dejase su teléfono para llamarles. Me coge el papel con el número y marca. Como había leído que suelen hacer como que hablan y luego te cuentan una milonga, le dije que me dejase hablar a mi con ellos. En cuanto le dije esto le dio a colgar y me decía que daba error.

En esto que se baja del coche para hacer la pantomima en la calle, a ver por dónde puede ir. En eso aprovecho para llamar al hotel desde mi teléfono español. Les cuento que el taxista no nos quiere llevar y me piden que les pase con él. Supongo que le dijeron que nos llevase para allí de inmediato o se le caería el pelo, pero a los 10 minutos estábamos en la esquina de la calle del hotel. Les echamos la consecuente bronca a los del hotel por no haber venido a por nosotros, aunque ellos decían que habían estado y que el conductor estaba volviendo. Sin ganas de discutir más nos fuimos a la habitación. Por la mañana, con más energía, arreglaríamos cuentas.

Una mujer de negocios

Intentamos dormir. Yo sólo lo intenté. Entre el jet lag, el calor, el ruido y los nervios de estar por fin en India, no pegué ojo. Nos despertamos temprano. Fuimos a desayunar. El desayuno era en la terraza del edificio de al lado (tienen dos edificios). Nos pusieron plátano, unos crepes con especias y una especie de ajos guisados muy extraños. Nos comimos todo menos los ajos. En el desayuno conocimos a una mujer argentina afincada en Barcelona. Viajaba sola. Nos contó que viaja dos veces al año a India y a Nepal, por negocios. Tiene una tiendita en Barcelona, y vende todo el material que compra y que se envía desde aquí. Hemos conocido a mucha mucha gente que se dedica a esto. Me parece un negociazo porque lo que en India cuesta 2 euros en España se paga a 10 o 15 tranquilamente. Véase un pantalón bombacho o una libreta hecha a mano con papel reciclado. Una sábana para cubrir una cama grande, por ejemplo, puede comprarse por unos 4 euros (si compras más de una obviamente el precio baja). En España pagaríamos más de 20 euros por algo así. Vamos, que las cuentas salen y salen bien.

Nunca confíes en una agencia de viajes en India

Esta mujer nos recomendó ir a la planta baja y hablar con los de la agencia el hotel para que nos consiguiesen la tarjeta sim que Fran quería, sobre todo para poder tener 3G. Cuando nos sentamos en aquella oficina alguien se frotaba las manos al otro lado de la mesa. Para hacer la sim te piden una fotografía tamaño carné y rupias. ¿Cuántas? Depende de lo espabilado que seas. Infórmate bien antes de que te den el palo. A Fran, le cobraron 700 rupias por una sim con 3G y llamadas ilimitadas. Como no tenía una foto de carné dejamos la sim para más tarde. En esas, el hombre de la agencia aprovechó para vendernos un tour por Delhi en coche con chófer, eligiendo 5 puntos turísticos. Nos agobiamos bastante con el tema de intentar coger el metro siendo el primer día en Delhi, sobre todo después de la locura de la noche anterior. Pensamos que era una buena idea para poder ver al menos algo de esta ciudad. Negociamos el precio y llegamos a un acuerdo por 1500RS. Un pastizal ahora que lo vemos con perspectiva. Si lo hubiésemos hecho moviéndonos en tuk tuk no habríamos gastado más de 400. Novatada pagada. La siguiente novatada consistió en preguntarle al hombre sobre el significado de RAC en nuestro billete de tren. ¿Habría algún problema o podríamos viajar sentados? Se frotó imaginariamente las manos por segunda vez, y nos dijo que iba a ser muy difícil conseguir un asiento para esa misma noche. Nos intentó convencer de que la mejor forma de visitar Rajastán era en un coche con chófer de fiar. A mi aquello me olía a pollo con setas porque por lo que había leído nos podíamos montar en el tren aunque no tuviésemos aún asiento asignado. Él insistía en que nos podía comprar otros billetes con tarifa de turista. Pagando muchísimo más, por supuesto. El caso era sacar tajada. Muy sucio todo. Pero no tuvo nada que hacer. Nos fuimos en busca de un fotomatón para Fran.

El niño Pilota, que pilotaba mucho

Nos pusimos a caminar por el Gran Bazaar en busca de la tienda de fotos que nos habían recomendado. No la encontrábamos por ningún lado. Miles de personas por todas partes. Gente que nos decía cosas. Un tipo que nos va indicando y nos lleva más lejos de la cuenta y allí no hay ni tienda de fotos ni nada. Pasamos de él. Aparece un niño de unos 12 años que habla español que no veas. Nos parece muy simpático aunque yo no me acabo de fiar. Dice que en India todos te intentan engañar pero que él sólo quiere hablar con nosotros para practicar su español. Porque él está estudiando español en el Instituto Cervantes. Lo cierto, es que habla bien. Nos lleva a una tienda de fotos que tiene buen precio. El estudio es la misma tienda. Fran posa delante de la pared “blanca” y el fotógrafo profesional coge una cámara compacta y dispara. Imprimen en una impresora cutrilla. Bea también se hace la foto. Los resultados son de traca. Creo que viajo con dos terroristas! jajaja Nos las publico porque me matarían. Le comentamos a Pilota el tema del billete de tren. Nos dice que nos va a llevar a la única agencia de viajes oficial de Delhi. Bea no tiene claro que sea ésa. Es cierto que sólo hay una oficial en Delhi pero a Bea no le sonaba que fuese en esa calle. Entramos y Pilota dice que nos espera a la salida. Cuando les decimos que queremos comprar en estado de nuestro billete porque está en RAC y que si esa será un problema, nos salen con las mismas que el tipo de la agencia del hotel. Que es difícil conseguir billete para esa noche y que viajemos en coche. 11.000 rupias por el tour por Rajastán. 3.000 por ir sólo a Bikaner en coche. Están flipados. Bea les pide el password del wifi para comprobar la calle y si se trata realmente de la oficina oficial. Le dan una falsa porque tontos no son. Nos vamos. Sólo intentan engañarnos. Estoy segura de que no tendremos problema para coger ese tren y si al final lo perdemos, entonces ya recurriremos al coche. De camino al hotel nos encontramos con Pilota pero le damos esquinazo. Llegamos al hotel y… sorpresa!! Una de las sábanas se ensució con el repelente de insectos y nos reclamaban 500RS. Les dijimos que eso se lavaba y se quedaba bien, pero insistían en que no. Decidimos que a la noche la pagaríamos. Sólo queríamos ir a ver algo ya. Nos montamos en el coche y nos vamos de excursión.

Tour por Delhi

Fue lo que salvó nuestro día en Delhi. Hubiese sido difícil ver nada por nosotros mismos en este primer día. Porque todavía no estás suelto. Porque debíamos llevar escrito en la cara que era nuestro primer día en India y todo el mundo intentaba engañarnos. Hicimos una ruta sobre la marcha para ver lo típico. Eso sí, pasamos del fuerte rojo porque ya íbamos a ver muchos fuertes durante el resto del viaje. Más abajo, en visitas, podéis leer qué vimos. El conductor nos intentó llevar a un sitio a comer pero le dijimos que no, que ya teníamos mirado un restaurante que nos habían recomendado (en realidad nos lo recomendó tripadvisor :P). Luego nos pidió por favor que entrásemos en un comercio y que estuviésemos dentro 5 minutos. Que aunque no comprásemos nada a él le darían una comisión. Fue tan sincero que accedimos. 5 minutos y para afuera. Nos dejó de vuelta en el hotel y dimos una vuelta por el bazar. A mi se me había ocurrido comprar una sábana para no tener que pagar las 500RS que nos pedían. La idea era buena porque iba a ser mucho más barato. Pero no hubo forma de encontrarla y cuando preguntábamos nos intentaban llevar a las tiendas que van por comisión. Agotados de engaños volvemos al hotel para recoger las maletas e irnos en tuk tuk a la estación de tren. Pasamos del hombre de la agencia que está allí para comprobar nuestros billetes otra vez. Le decimos que no, que ya está todo bien. ¿Qué asiento tenéis? nos pregunta. No le contestamos y nos vamos después de pagar la maldita sábana. El tuk tuk nos cuesta 150RS a Rodhilla.

Acampada en la estación de tren

Llegamos a Rodhilla. Es el momento de enfrentarse a India cara a cara. Hasta ahora nos han intentado engañar un montón de veces, pero esto es importante. Se trata de coger el primer tren. Si no lo conseguimos el rumbo del resto del viaje podría cambiar nada más llegar. Nos colamos entre la multitud. Las estaciones de tren en India están atestadas de gente. Familias enteras acampan en el suelo, duermen, comen, seguramente recen. Muchos van con la casa a cuestas, miles de cajas o telas que envuelven ropas y enseres varios. Miramos las pantallas y encontramos el número de nuestro tren. Vamos a la plataforma que marca y preparamos nuestro propio camping. Las mantas del avión en el suelo y colocamos las mochilas estratégicamente. Es hora de dividirse. Fran se queda vigilando las cosas y Bea y yo nos vamos a las taquillas para intentar conseguir nuestro número de vagón. Las filas para que te atiendan en taquilla son enormes y avanzan lento. Los indios son especialistas en colarse. Pero en estos casos, ser chica ayuda mucho. Hay una fila para hombres y otra para mujeres. La de mujeres tiene prioridad y además hay muchas menos mujeres que hombres. Cruzamos los dedos y mostramos el localizador de nuestro billete. El taquillerlo lo comprueba en el ordenador y comienza a escribir en un papel. Nos lo devuelve. ¡Por fin tenemos asientos asignados! Momento de euforia después de todo el día preocupados por el maldito tren. Nos volvemos a donde está Fran y ya, relajados, esperamos la llegada del tren. Llegó enseguida y pudimos comprobar nuestros nombres escritos en la lista colgada en la puerta de nuestro vagón. Subimos al tren.

Noche en tren

Viajábamos en clase AC2 Tier. Un compartimento de 4 literas con aire acondicionado, sábanas, manta, espejo y enchufes. Nos acomodamos y sacamos un fuet para cenar. Ideaca la de llevarse un poco de embutido en la maleta. Aunque era el primer día nos dio vidilla. Estábamos tan cansados que ni leer, directamente a dormir. Os aseguro que de todas las noches que dormí en India esta fue la noche que mejor dormí. No sé si sería por el run run del tren o por lo cansada que estaba. Llegamos a Bikaner a las 7.00. Primer tramo superado.

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